Claves para que tapabocas y deporte no tengan una relación asfixiante

Toda persona amante del ejercicio se enfrenta a este tema. Sepa qué hacer y qué errores no cometer.

Claves para que tapabocas y deporte no tengan una relación asfixiante
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A estas alturas de la pandemia, millones de deportistas han visto las simulaciones de cómo ‘fluye’ el covid-19 en espacios donde hay personas trotando o pedaleando juntas, e inclusive los videos sobre como ‘vuela’ en espacios cerrados y la facilidad con la que se transmite. Sin embargo, a pesar de haberlos compartido por WhatsApp con la ‘grupeta’ de ciclismo, atletismo o triatlón, a los deportistas amateurs de alto y medio rendimiento les cuesta usar el tapabocas mientras entrenan. Además, no faltan los que se consideran fuertes y sanos, como si el deporte fuera un pasaporte de inmunidad, cosa que no es cierta.

Pero el hecho es que a menos de que se esté completamente solo y en un paraje despoblado, hay que usar tapabocas: por uno y por los demás. La buena noticia es que sí se puede entrenar o hacer deporte con tapabocas.

Hay que empezar muy despacio, a ritmo muy lento, e ir aumentando la velocidad y resistencia poco a poco y al ritmo de cada cual.
No hay otra fórmula.

Como médico y como triatleta, el otólogo Santiago Hernández sabe en carne propia lo molesto que puede resultar el tapabocas, pero también, que es cosa de adaptación. “Es un proceso de adaptación, como cuando una persona estrena reloj y lo siente pesado al principio, pero luego se acostumbra. Tampoco hay fórmulas para respirar con tapabocas que lo haga más llevadero, todos tenemos la sensación de ahogo; y los que sudamos mucho, peor”.

La neumóloga Jaqueline Pavía, también atleta aficionada, afirma que “dentro del grupo de personas que hacen ejercicio, son sanas y usan tapabocas médico (el azulito de droguería) o de tela y dos capas no se ha visto que haya una disminución de la oxigenación. Es una percepción de la persona, porque al hacer ejercicio se suda el tapabocas y se pega a la nariz, lo que obliga a hacer mayor esfuerzo al inspirar, y si uno es un atleta de alto rendimiento que hace ejercicio continuamente, ese esfuerzo se va a sentir mucho más”.

Una leyenda urbana

¿Y qué pasa con la teoría de que llevar tapabocas al hacer ejercicio es como trotar con el exosto del carro en la boca y un atentado por carga de CO2? Los especialistas internacionales y nuestros médicos coinciden en que no hay tal intoxicación. Es pura leyenda urbana.

Si la exigencia es media o suave, procurar una zona de protección de al menos dos metros entre los atletas y unos 20 metros entre ciclistas. Pero en todos los casos el tapabocas es necesario.

    En un reciente seminario virtual realizado por Infectaweb, por y para médicos, con expertos epidemiólogos y deportólogos, como los doctores Carlos Pérez Díaz y doctor Harold Arévalo, se trató el tema y la conclusión no cambia: “El uso del tapabocas previene que el deportista se contagie”, afirmó el doctor Arévalo.

    Si el deporte va a ser vigoroso, exigente, el distanciamiento es lo más efectivo; si la exigencia es media o suave, procurar una zona de protección de al menos dos metros entre los atletas y unos 20 metros entre ciclistas, para los cuales los grupos grandes, de más de cuatro, no están recomendados. Pero en todos los casos el tapabocas es necesario: es como un escudo que es mejor no bajar, como recomendó esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    Una cosa importante es que una vez terminado el entrenamiento, de inmediato se tiene que cambiar por uno nuevo o limpio y seco, pues “deja de ser efectivo si retiene mucha humedad y la persona no lo cambia o no lo lava con la debida frecuencia”, explica Arévalo.

    Los deportistas deberían llevar varios a mano, pues sudan y se desplazan por zonas con mayor riesgo de contagio, como parques o ciclovías o las rutas y parajes muy frecuentados, “verdaderos criaderos de covid-19”, como afirma el doctor Hernández.

    Hay que descartar el N95, que tantos deportistas salieron a comprar pensando que eran el remedio al mal...

    El de la droguería

    Y la pregunta del millón: ¿cuál tapabocas es mejor para hacer deporte? ¿Y cómo ubicarlo en este universo de telas, texturas, diseños, marcas y marketing con el miedo ajeno?

    Para empezar, hay que descartar el N95, que tantos deportistas salieron a comprar pensando que eran el remedio al mal, afectando el suministro para el personal de la salud, que lo sabe usar y lo requiere para vivir. “El N95 puede generar heridas y úlceras por la presión; son para cirugías o para llevarlos en ambientes hospitalarios”, dice Hernández.

    El ideal, coinciden los médicos, es el clásico tapabocas azul de droguería, desechable, con las capas necesarias para filtrar y más fácil de acoplar a las diversas caras.

    La neumóloga Pavía reitera: “En los parques, donde hay gente corriendo alrededor, hay que llevarlo puesto todo el tiempo”.

    Los que tienen válvulas, un cruce entre Mad Max y Darth Vader, se les llama 'tapabocas egoístas', porque la persona se protege a sí misma, pero por las válvulas arroja todo a los demás.

    Cuelleras y válvulas

    Los tapabocas de famosas marcas deportivas están haciendo carrera, a pesar de que esas empresas no se especializan en su fabricación. La ventaja es que “los textiles propios de la ropa deportiva sirven, pues tienen una retención menor de humedad y, en varias capas, filtran bien. El buff y cuelleras no sirven pues son de algodón de una sola capa, además de que varía la densidad del tejido según la calidad del algodón”, afirma la doctora Pavía.

    ¿Y los de tela tipo camiseta tupida o con varias capas? “Las capas son importantes, al menos dos, como lo ha anotado la OMS. Si entrena con la suficiente distancia, esos son suficiente. En cambio, los de tejido menos densos muy fashion, de una sola capa, esos no sirven”, aclara la neumóloga.

    Nos quedan los que tienen válvulas, un cruce entre Mad Max y Darth Vader. “Esos se llaman los tapabocas egoístas porque la persona se protege a sí misma, pero por las válvulas arroja todo a los demás. Hay una válvula de entrada y al exhalar, al sacar el aire, es como si no tuviera tapabocas. Y esta enfermedad necesita que yo cuide a la otra persona, no solo a mí mismo”, afirma Santiago Hernández.

    Mejor con gafas

    Pero queda un elemento más y clave para la protección de los deportistas, pues “ese bicho se aloja en todo ¡en todo!”, recuerda Hernández. Por eso, además del tapabocas, es mejor trotar, correr o pedalear con gafas.

    “Cuando se está haciendo deporte con tapabocas se está poniendo un filtro, pero uno fácilmente puede tocar ese filtro, y si eso sucede, contamina las manos, y si se toca los ojos o la nariz, se le fue el virus va para adentro. Entonces, la tocadera hace que no sirva. O se pone el tapabocas y no se toca, o se va a correr a un lugar donde esté completamente solo y no se lo pone”, afirma el doctor Hernández.

    ¿La mejor técnica para acostumbrarse a llevarlo puesto? Empezar muy despacio, a ritmo muy lento, e ir aumentando la velocidad y resistencia poco a poco y al ritmo de cada cual. No hay otra fórmula que adaptarse, pues el detestable tapabocas es imprescindible
    para la salud propia y la de su entorno. Como bien lo anotó el doctor Hernández, “el covid-19 es una pandemia que exige responsabilidad y solidaridad. El egoísmo en la pandemia puede ser una sentencia propia”.

    Poly Martínez
    Para EL TIEMPO

    Tips’ de prevención

    1. Al ejercitarse, lleve siempre el tapabocas. Es cierto que al estar en movimiento constante se reducen las posibilidades de contagio, pero también lo es que las personas exhalan más intensamente cuando hacen ejercicio.

    2.Es muy importante usar gafas al hacer deporte. Para los ciclistas es más común, entre los corredores muchos no las usan, se empañan y tienen un problema de acople con el tapabocas. Pero son igual de importantes, pues no solo por nariz y boca entra el covid-19, también por los ojos.

    3. No tocarse la cara es la tercera parte de la fórmula. Lavarse las manos antes de tocarse la cara. Y nunca lo haga al estar en la calle.

    4. En el gimnasio: lavarse las manos, no tocarse la cara, limpiar muy bien las superficies de las máquinas o trotadoras y guardar la distancia.

    5. ¿Y los nadadores? En teoría, el agua no tiene problema por la concentración de cloro. Pero el distanciamiento es clave. Lo mejor, nadadores individuales por carril.

    6. Y nada de baños turcos o saunas, por favor.

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